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Viernes, 21 de Noviembre de 2008

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Orientacion

Orientarse es reconocer la situación del Norte o polo terrestre y por consiguiente la de los demás puntos cardinales.

Se pueden emplear varios procedimientos:

Durante el día

    Si es por la mañana, se coloca el observador de manera que el lado derecho corresponda donde sale el sol o sea el este (o levante), en tal situación se tendrá el oeste (o poniente) a su izquierda, el norte enfrente y el sur detrás.

    Por la tarde, mirando el sol a la puesta se tendrá el O. de cara, detrás el E., correspondiendo el S. y N. a la izquierda y derecha, respectivamente.

    Si fuere al mediodía, bastaría situarse de espaldas al sol: en el hemisferio norte la sombra proyectada hacia adelante indicará exactamente el N. y los demás puntos quedarían situados como se ha dicho anteriormente.

    La orientación a las doce horas solares es la más segura, puesto que la posición del sol a la salida y al ocaso, varía según las estaciones del año.

    Un palo dispuesto verticalmente sobre el suelo ofrece, al darle el sol al mediodía, la mínima sombra. A partir de ese momento los rayos solares caen cada vez más oblicuamente, disminuyendo paulatinamente su luminosidad, entrando en el crepúsculo vespertino precursor de la noche.

    Cuando a la madrugada la luminosidad comienza, su aumento progresivo se la llama crepúsculo matutino, hasta culminar en su máxima potencia en el mediodía, o exactamente la hora 12.

    Los puntos cardinales son asimismo denominados, Oriental (E), Meridional (S), Occidental (O) y Septentrional (N). El Oeste posee una inicial internacional para indicarlo: W. (West, palabra inglesa).

Por la noche

    Para orientarse en la noche por medio de la luna existen las dificultades propias a su particular movimiento de traslación en fases crecientes y decrecientes. Por esta causa su uso puede considerarse limitado a los días de luna llena o plenilunio, precediéndose en este caso como lo indicado para la luz solar. Dirigir la aguja pequeña de las horas a la cifra correspondiente y en dirección a la luna. El sur se encontrará en la bisectriz del ángulo formado entre ésta y la cifra 12. Sobre esta base quedan orientados los demás puntos cardinales.

    Cuando hay luna llena y son las 12 de la noche (horario solar) su dirección indica el S.; en la dirección contraria estará el N.

    Estando el cielo despejado, se halla la dirección Norte buscando la estrella polar, que se encuentra en situación fija aproximadamente en este lugar del polo celeste. Su localización es fácil buscando en la constelación de la Osa mayor o Carro, se traza una línea imaginaria que una sus dos últimas estrellas y en una prolongación de cinco veces la distancia que las separa, se encuentra la estrella Polar.

   En el hemisferio Norte existe la Osa menor integrada por siete estrellas que culminan en una de segunda magnitud, que es la Estrella Polar, que marca la dirección norte del Planeta.

   La duración del día y de la noche varía según las estaciones y progresivamente del Ecuador a los polos. Así, en el Ecuador el día tiene siempre 12 horas aproximadamente lo mismo que la noche. En los polos, en la época de los solsticios, el día o la noche dura muchos días de 24 horas, según se halle en su solsticio de verano o de invierno.

Con el mapa

Orientado el mapa al Norte, en cualquier punto donde se crucen un paralelo y un meridiano determinan, al formar la cruz, los cuatro puntos cardinales, eso es, opuestos de dos en dos en ángulo recto. Entre ellos, consecutivos a igual distancia, existen los colaterales.

La mejor manera de desarrollar el sentido de orientación, consiste en combinar itinerarios sobre el mapa, ejecutarlos en el terreno y compararlos después con las indicaciones de los folletos o guías que los acompañen.

Los mapas deben estar orientados al norte geográfico, o sea que la parte superior corresponda a este punto cardinal, en la inferior queda el sur, el este a la derecha y el oeste a la izquierda. Si en algunos gráficos el norte no siguiera esta orientación se debe señalar la variante realizada.

Si se extiende el mapa haciendo que las líneas verticales del recuadro coincidan paralelamente con la dirección del norte geográfico señalada en la brújula, pero deducida la declinación, se observará cómo los accidentes dibujados en el mapa corresponderán al mismo punto preciso sobre el terreno, de tal manera que nos será fácil con la simple observación de las formas características del paisaje, precisar su exactitud.

En caso de no llevar brújula podemos servirnos únicamente del mapa reconociendo, como se ha dicho anteriormente, la situación de los accidentes topográficos, pero ha de procurarse que la brújula, individualmente o por grupo, no falte en ninguna excursión.

Estando orientado el mapa pueden presentarse algunas dificultades, como por ejemplo, salir de los caminos y recorrer terreno quebrado o con bosque que haga difícil su lectura y, por consiguiente, situar nuestra posición.

Mirando el mapa buscamos tres puntos conocidos del terreno a los cuales dirigimos, con la ayuda de la brújula, tres líneas imaginarias que dibujaremos en la hoja, ya sea directamente o trazándolas sobre un papel si es transparente mejor, para facilitar su acoplamiento al transcribirlas en el mapa.

Las tres líneas procedentes de aquellos puntos forman al juntarse el vértice común de los dos ángulos, que determinará sobre el plano el sitio donde estamos situados.