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Fabricadas en distintos materiales y densidades, aportan gran comodidad a nuestro arco plantar. Las formas anatómicas permiten un apoyo perfecto del talón al encajarlo en la base de la bota (fig.7), configurando así un sistema anti-torsión y de control de supinación-pronación (caída interior o exterior del talón (fig.8)).
Algunas están preparadas con orificios de aireación y canales de evacuación para la circulación del aire. Todo ello ayuda a combatir las fatigas musculares.


El caucho es el elemento más utilizado. Según el material y el diseño del grabado, tendremos mayor o menor adherencia en terrenos mojados o helados. Los grabados de estas suelas están diseñados para expulsar el barro y elementos que pudieran adherirse (fig.3). El reparto de las distintas densidades de la suela, principalmente del talón, nos ayudará a amortiguar los impactos de choque de nuestro pie contra el terreno (fig.1 y 2). Este efecto también se consigue en algunos modelos a través de cámaras de aire situadas igualmente bajo el talón. Las suelas de escasa absorción de impactos transmiten las ondas perceptibles de la planta del pie hasta la base del cuadríceps (muslo), mientras que en todas las suelas técnicas apenas alcanza la rodilla.

El grabado de estas suelas está concebido para que en bajadas el talón retenga la bota y no patine (fig.4), mientras que en ascensiones consigue mejor adherencia gracias a la puntera (fig.5) y la forma y resistencia de los laterales (fig.6) proporciona un mejor agarre del pie en los canteos evitando torceduras y lesiones debidas a las irregularidades del terreno. Algunas suelas disponen de un reborde en punta y talón adecuado para poder acoplar crampones con fijación automática (fig.1).

Al igual que ocurre con los neumáticos de los automóviles, la goma de la que están compuestas las suelas del calzado, envejece con el paso del tiempo, la acción del frío, el calor, la oxidación y los rayos UV. El resultado será un endurecimiento del material, que provocará la pérdida de adherencia. Por este motivo, a partir de los 4 o 5 años, aunque el calzado no tenga demasiado uso y aún conserve un aspecto flamante, simplemente por cuestiones de seguridad, deberemos plantearnos si ese resbalar continuo puede estar avisándonos de que es necesario plantearse la sustitución de nuestras queridas botas.
Existen botas que disponen de un calcetín de membrana situado entre el forro interno y la carcasa externa, que combinado con el termosellado de las costuras y la protección de la zona de los ganchos metálicos, impermeabilizan totalmente la bota permitiendo a la vez la necesaria transpiración del pie.
Conviene aclarar que este tipo de membranas, al ser combinadas con los distintos materiales de la bota y el ácido del sudor del pie, irán perdiendo efectividad. El mismo efecto produce la flexión repetida que se produce al caminar, el elevado peso corporal y el deslizamiento del pie, que causarán micro-desgarros interiores del material, razones por las que a los 3 o 4 años y según el trato que se le dé, la membrana habrá perdido su total fiabilidad. Son materiales que cumplen exigentes normativas internacionales de calidad, pero a los que no podemos exigir imposibles.
Materiales térmicos de mínimos espesores, común en las botas de alta montaña, aíslan los pies del frío exterior sin dar volumen ni peso adicional y permitiendo mejor tacto sobre el terreno.
En el caso de las botas de plástico, los botines internos son independientes de las carcasas exteriores y extraíbles. Además, las botas plásticas, son usadas exclusivamente para alta montaña y condiciones extremas debido al poder de retención térmico que poseen.
Para la confección de los diferentes tipos de botas se utilizan, desde las carcasas independientes de plástico en las botas de alta montaña y expedición, al nylon cordura, serrajes o pieles para el exterior, con lo que se consigue comodidad, adaptabilidad y resistencia a la abrasión.
El hidrofugado de las pieles y el impermeabilizado de los nylons y serrajes consiguen repeler el agua protegiendo, a su vez, los materiales contra la humedad exterior. Las costuras son aseguradas con doble y hasta triple cosido para conseguir una extraordinaria solidez y durabilidad del calzado. Las punteras están reforzadas interiormente con una pieza rígida para proteger los dedos de los golpes, así como el refuerzo que envuelve el tobillo y lo mantiene firme. Los cordones superesistentes permiten un fiable lazado y un uso prolongado.
Algunos modelos disponen, en uno de los corchetes o ganchos, de sistema auto-bloqueante que permite variar la tensión del cordón para así poder lazar independientemente la presión en puntera de la presión de la caña de la bota.
El refuerzo acolchado adicional en el cuello de la caña, nos dará mayor comodidad sobre todo en las bajadas. Los modelos exclusivos femeninos e infantiles están diseñados de manera que el ancho y el empeine sean un poco más reducidos y la zona del tendón de aquiles ajustado a su morfología para conseguir una mayor adaptación.
Existen varios tipos de pieles con los que puede confeccionarse una bota de montaña.
Para la confección de una bota de montaña de piel deben utilizarse pieles de animales sanos y seleccionarse tan sólo de las mejores zonas, como puede ser la espalda, para conseguir cubrir las altas exigencias necesarias para unas prestaciones y duración óptimas de nuestro material.
Una vez curtida la piel del animal ésta es cortada y dividida en tres capas.
Flor: Es la parte más exterior de la piel y por tanto la de mayor calidad. La piel Flor a su vez está dividida en dos tipos, según en tratamiento aplicado.
Serraje: Se trata de la segunda capa que aparece en el corte de la piel del animal. Es una pieza de menor calidad que el Flor, pero a la vez mucho más económica. Para calzado de media montaña o trekking ligero y hiking puede ser una buena opción.
Crupón: Es la última capa que puede conseguirse. Al igual que las panzas y patas del animal, son las pieles más baratas y de peor calidad. No pueden utilizarse para la confección de material tan exigente como pueden ser las botas de montaña. Esta piel suele ser utilizado para la confección de calzado barato e incluso algunos fabricantes han llegado a a utilizarla en imitaciones de botas de montaña que ya a simple vista aportan una muy dudosa calidad.
Hiking o senderismo. Gracias a sus suelas todo terreno, este tipo de calzado es ideal para realizar pequeñas incursiones en zonas rurales, pistas de tierra y terrenos irregulares de baja dificultad. Aunque por su baja caña no ofrecen la misma seguridad a los tobillos que los modelos de "trekking", se trata de un calzado cómodo, ligero y con muy buen agarre.
Botas de aventura. Son más fiables que las de tipo hiking, ofreciendo un mejor agarre para el tobillo. A la vez son menos aparatosas que las de trekking, aunque están confeccionadas con materiales apropiados para solicitarles una gran resistencia y durabilidad. Así pues, han sido ideadas para usarse en condiciones donde se requiere una buena sujeción, comodidad, fiabilidad y ligereza. A estas botas se les exigirá un buen agarre en mojado, secado rápido y una resistencia óptima. Es el tipo de calzado para viajes de aventura e itinerarios de todo terreno.
Botas de trekking. Las "trekking" son conocidas como el calzado técnico más ligero del mercado, ideal para uso en montaña. Con ellas podemos realizar desde una ligera caminata hasta llegar a los más recónditos parajes del planeta. Si va a usarse la bota trekking en terrenos en los que no se utilizarán crampones, es recomendable no calzar una bota de suela rígida cramponable, ya que por su poca flexibilidad resulta menos cómoda. Además, es importante recordar quie las "trekking" no son adecuadas para condiciones de frío extremo con nieve. Este tipo de botas, al contrario que las de alta montaña, no permiten cambiar las suelas cuando estén desgastadas.
Hace 65 años, la incorporación de materiales de caucho en las suelas supuso un gran salto en la evolución del material de montaña, ya que por su relación calidad / dureza / adherencia, superó con creces a los materiales existentes. Su aplicación a los calzados de la época permitió afrontar con mayores garantías las ascensiones. Desde entonces hasta el inicio de los 80, las botas de piel fueron las más codiciadas por ser éstas las únicas con las que poder realizar ambiciosas ascensiones, no sólo en los Alpes sino también en los Andes o en el Himalaya.
Fue ya en la década de los 80 cuando aparecieron las primeras botas con carcasa de plástico que, en condiciones de frío extremo, superaban en propiedades térmicas a las de piel. La aparición de las botas "plásticas" no implicó la desaparición de las clásicas botas de piel "duras", que es como se las denominaba, ya que con la piel se obtiene mayor flexibilidad y sensibilidad. Las botas de piel transmiten mejor las sensaciones de agarre y tracción, se obtiene un mayor control de la pisada y permiten una transpiración que nos evitará problemas en la piel. Así pues, teniendo en cuenta que las botas de piel son indicadas para bajas temperaturas y no para extremas, la mejor elección es aquella que se adapte a nuestras necesidades y anatomía.
Recientemente, en un intento por mejorar los materiales, aparecieron los primeros sustitutos de las botas "plásticas" por botas con exteriores de piel (los tratamientos hidrófugos las hacen impermeables y transpirables) y forros interiores de gran retención térmica. Preparadas para bajas temperaturas están empezando a escalar posiciones en frente a las botas con carcasas plásticas.
Las botas de piel están confeccionadas con cueros y cosidos hidrófugos que ofrecen gran resistencia a la humedad, manteniendo a la vez sus propiedades naturales. Cabe destacar las botas fabricadas en pieles Nobuck Flor, por ser el material de mayor calidad para este tipo de calzado. Se trata de una piel de gran resistencia y a la vez muy suave, lo cual permite una máxima adaptación y comodidad. Todas ellas permiten la utilización de crampones con correas y en algunos modelos también automáticos. La mayoría de estas botas permite el cambio de suelas cuando están desgastadas.
Desde los años 80 en que vieron la luz las primeras botas plásticas de alta montaña hasta la actualidad, éstas han evolucionado vertiginosamente. Las "plásticas" son usadas en expediciones y únicamente en condiciones extremas en alta montaña y glaciares, debido a sus propiedades térmicas. Por esta razón, que exista nieve en nuestro recorrido, no es sinónimo de que debamos usar unas "plásticas". Queremos dar especial énfasis en que solamente deberán usarse en condiciones de frío extremo.
Se trata de un calzado totalmente impermeable, de gran resistencia a las bajas temperaturas y adaptable a todo tipo de crampones. Existe una amplia gama de precios y calidades, dependiendo de los tipos de carcasa y botín interior, que es lo que realmente nos protegerá de las bajas temperaturas.
Están fabricadas con colores que los rayos UV no puedan deteriorar y provocar la rotura de la carcasa.
Fabricada en una sola pieza tubular cubre y envuelve toda la zona de la bota. Siendo de mayor incomodidad, resulta más eficaz que la polaina o paranieves, ya que ofrece mayor resistencia a la entrada de nieve y a la pérdida de temperatura. Existen modelos con abertura delantera para una colocación más cómoda. Estos tipos suelen ir cerrados con cremallera y protegidos con una solapa con Velcro. Los cubre-botas, utilizados esencialmente en expediciones y estrictamente sobre grandes masas de hielo y nieve, hacen necesario el uso de crampones por la ausencia de agarre de sus suelas.
La elección de las polainas no representa demasiada dificultad. Debemos exigirles unas mínimas prestaciones de impermeabilidad y resistencia que se ajusten a nuestras necesidades. La utilización de polainas aumenta el poder de retención calorífico de la bota. Las podemos encontrar en nylon, nylon cordura o en Kevlar, ofreciendo una menor o mayor protección contra la abrasión. Todas ellas pueden estar combinadas con membranas impermeable-transpirables, de las diversas que existen en el mercado.
Las polainas suelen llevar una cremallera lateral para facilitar su colocación sin necesidad de descalzarnos las botas. La sujeción inferior puede ser de cordino o cable metálico, que aumenta la seguridad. Las polainas con cable metálico son las únicas que pueden considerarse como técnicas y por ésta razón, sólo presentamos las de este tipo en nuestra selección.
Fuente: Material de montaña. Catálogo de Edelweiss (1/3), 6ª edición, 1998, p. 119-123, 124, 125, 130, 134-135, 141-142. También puede encontrarse en laPágina Web de Edelweiss
